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“Consulta sin rumbo y poder sin límites: el Ecuador ante su encrucijada histórica”

Ecuador en la encrucijada: entre la mano dura y la democracia

El país vive un momento decisivo. Así lo plantea el analista político y académico Napoleón Saltos, quien advierte que el Ecuador se encuentra frente a una “bifurcación histórica”: o consolida un modelo autoritario bajo el discurso del orden y la seguridad, o reconstruye una democracia real basada en la participación y el respeto institucional.

En diálogo con Nina Radio, Saltos analizó la coyuntura nacional en medio de la campaña por la consulta popular y la propuesta de una nueva constituyente, convocada por el gobierno de Daniel Noboa, que, según el experto, “carece de proyecto y propósito”.

Una democracia en retroceso 

Para Saltos, el Gobierno ha instalado un modelo que combina la concentración de poder, la manipulación del miedo y el debilitamiento de las instituciones. “El Ecuador está frente a una disyuntiva: o vamos hacia una política de mano dura, que rebase la Constitución y concentre el poder, o defendemos un orden democrático que promueva la paz y la soberanía”, advirtió.

El académico cuestionó que el Ejecutivo haya reducido el debate político a una narrativa de seguridad, justificando decisiones que, a su criterio, vulneran el equilibrio de poderes. “Hoy no existe Asamblea; se ha convertido en un apéndice del Ejecutivo. No hay contrapesos institucionales, y esa es la base de toda democracia”, señaló.

Economía de consumo, no de producción 

En el ámbito económico, Saltos observó que la política gubernamental no impulsa la producción sino el consumo, mediante bonos y adelantos salariales. “El presidente adelanta sueldos y multiplica bonos, pero eso no genera desarrollo. Se gasta lo que hay para sostener una imagen política, no una economía sostenible”, expresó.

Esta dinámica, añadió, refleja un “populismo asistencialista” que busca adhesión inmediata sin resolver los problemas estructurales del país. “Mientras se reparten bonos, no se genera empleo ni se incentiva la producción”, apuntó.

Debilitamiento de las organizaciones y los medios 

El analista lamentó el deterioro del tejido social y la pérdida de espacios de pensamiento crítico. Las organizaciones históricas, como la CONAIE, la UNE o el FUT, se encuentran debilitadas, los medios de comunicación “han perdido independencia” y las universidades “han dejado de cumplir su papel reflexivo”.

“La conciencia ciudadana no tiene espacio para la reflexión. Los medios repiten el discurso oficial y las redes sociales reemplazan el debate público por el ruido del TikTok político”, afirmó Saltos, señalando que el país vive una “democracia de espectáculo”.  

Una constituyente sin propósito 

Sobre la convocatoria a una nueva constituyente, Saltos fue contundente: “No existe un proyecto de país. El gobierno no sabe para qué quiere cambiar la Constitución. Lo hace para adaptar el marco legal a sus intereses”.

A su juicio, la consulta popular carece de sentido político y jurídico, y podría convertirse en “una cortina de humo” para legitimar un control más fuerte del poder. “Una constituyente debe ser un momento de reflexión y acuerdo nacional, no una herramienta de propaganda”, enfatizó. 

Instituciones sin autonomía 

El académico también cuestionó la actuación del Consejo Nacional Electoral (CNE), al que acusó de actuar “negociando con el poder”. Según su observación, incluso en las capacitaciones oficiales “ya se marca la casilla del ‘sí’”, lo que pone en duda la imparcialidad del organismo.

“La campaña electoral se parecerá a un festival de bandas de pueblo, todos alzando el volumen sin control, y el CNE no tiene las herramientas para fiscalizar la propaganda digital ni los excesos en redes sociales”, expresó.

Miedo, geopolítica y soberanía 

Saltos sostuvo que el discurso oficial se basa en el miedo: miedo al correísmo, al narcotráfico y a la violencia. Ese temor —dijo— se usa para justificar
decisiones cuestionables, como la instalación de bases militares extranjeras en territorio nacional,
incluida una en Galápagos.

“Nos dicen que es para controlar el narcotráfico, pero detrás hay una lógica geopolítica que coloca al Ecuador en medio de las tensiones entre Estados Unidos, China y Rusia. No es una base de seguridad, es una pieza en el tablero mundial”, explicó. 

Entre la propaganda y la esperanza 

La opinión pública, según Saltos, se forma hoy con miedo, bonos y propaganda. “El país vive de tres mecanismos: el miedo al enemigo, el populismo de bonos y el control mediático. Así no se construye
ciudadanía, se fabrica dependencia”, advirtió.

El académico insistió en que la consulta popular no resolverá los problemas estructurales, y que su resultado, incluso si favorece al gobierno, podría significar un retroceso democrático. “Podrán ganar las urnas, pero el país perderá horizonte”, sentenció.

El papel de las nuevas generaciones 

En medio de este escenario, Saltos apeló a las
nuevas generaciones, especialmente a la generación Z, a tomar un rol protagónico. “En otros países, los jóvenes han transformado la política. En el Ecuador pueden abrir una perspectiva distinta si logran organizarse y pensar más allá del miedo y la propaganda”, dijo.

Para el analista, el desafío no está solo en votar, sino en reconstruir la conciencia crítica y devolverle sentido a la democracia. “El Ecuador debe decidir
si quiere ser una república de ciudadanos libres o un país de súbditos satisfechos. Esa es la verdadera consulta que debemos responder”, finalizó. 

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