fbpx

“El FMI manda, el gobierno obedece y el pueblo paga”

Dependencia, deuda y descontento en el debate nacional

En el programa Análisis en Nina Radio El Poder de la Verdad, el periodista Salomón sostuvo un extenso diálogo con el analista político Marcelo Cevallos sobre la coyuntura que atraviesa el país: más de 26 días de movilizaciones, el descontento popular frente al gobierno de Daniel Noboa y el papel que juega el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la economía ecuatoriana.

Cevallos definió las protestas como “un estallido que se veía venir”, consecuencia de un gobierno “que actúa bajo los dictados del FMI” y que “piensa en pequeño, sin buscar soluciones estructurales”. A su criterio, las políticas impuestas desde Washington “han condenado a Ecuador a una dependencia que no le permite desarrollarse ni económica ni políticamente”.

Durante el programa, el periodista comparó al FMI con un banco tradicional, argumentando que ambos exigen garantías antes de prestar dinero. Sin embargo, Cevallos refutó esa visión, asegurando que la relación con el Fondo “va más allá de lo financiero y se convierte en una herramienta geopolítica”. Explicó que “no se trata de cobrar una deuda, sino de mantener una relación de dependencia permanente que condiciona las decisiones internas del país”. 

El analista recordó que desde los años 80, la deuda externa se ha vuelto impagable y que ningún país ha logrado desarrollarse aplicando las “recetas” del FMI. Casos como los de Grecia, Argentina o Ecuador confirman, según dijo, que el organismo no promueve estabilidad real, sino ajustes que afectan directamente a los sectores más vulnerables. “El problema no es solo económico —dijo—, es político y moral: se hipotecan los recursos de la nación a cambio de una estabilidad temporal”.

En el diálogo también se mencionaron decisiones recientes del Ejecutivo, como la eliminación de la tasa de recolección de basura a las empresas eléctricas. Ceballos afirmó que esta medida “responde a las condiciones del FMI, que exige elevar tarifas eléctricas”, por lo que “no es un alivio ciudadano, sino un canje disfrazado de reforma”.

El debate se amplió hacia el terreno político interno. Tanto el conductor como el invitado coincidieron en que el principal obstáculo del país no es solo económico, sino estructural. Cevallos cuestionó al presidente Noboa, señalando que “la corrupción, el uso del poder judicial para fines personales y los privilegios empresariales de su entorno familiar” perpetúan el mismo modelo de inequidad que impone el FMI. Mencionó además el caso de la minera Loma Larga y la condonación de millonarias deudas empresariales como ejemplos de un poder económico concentrado y protegido.

Otro tema abordado fue la criminalización de la protesta social y la infiltración del crimen organizado en el Estado. Ceballos advirtió que “el país vive una etapa cercana al narcoestado”, con estructuras criminales presentes en todos los niveles del poder, desde el gobierno hasta las fuerzas de seguridad. Aun así, destacó el valor de la movilización indígena y popular, que calificó como “una señal de resistencia y despertar social”. 

Tanto Salomón como Cevallos coincidieron en la necesidad de preservar la CONAIE como organización social esencial para el equilibrio político del país, aunque con procesos de renovación interna. “La CONAIE es necesaria para la democracia —dijo Ceballos—, pero debe sacudirse el lastre de la corrupción y recuperar su esencia de lucha colectiva”. 

El diálogo, cargado de reflexiones y advertencias, dejó claro que el problema del Ecuador no se limita a los préstamos internacionales ni a los ajustes económicos, sino a una estructura de poder que se repite. En palabras del analista, “mientras el FMI dicte las políticas y los gobiernos locales las acaten sin resistencia, la soberanía seguirá siendo un discurso vacío, y la deuda, un yugo eterno sobre los pueblos”. 

Más información de esta noticia la obtendras en el siguiente audio correspondiente a la entrevista 

Los comentarios están cerrados.