El país no cambiará a punta de likes

El concurso que el país necesita no es de likes y shares: es de soluciones. Y tardarán más si esos guerreros, que se sacrifican cada día en heroicas guerras imaginarias, no mutan en ciudadanos que, además de alma sensible, usan la razón y el sentido común.

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Por José Hernández

Es claro: en las plataformas sociales algunos valientes (¿y valientas?) hacen todos los días la guerra. Algunas por día si es necesario. Cada día ven con angustia o entusiasmo cuántas tendencias crearon, cuántos likes o shares lograron. Ninguno de estos soldados de conflagraciones imaginarias admitirá, como dijo esta semana Antonio Guterres, secretario General de la ONU, que esas plataformas se basan “en un modelo de negocio que monetiza la indignación, la ira y la negatividad” y que “están causando daños inenarrables a las comunidades y a las sociedades”.

Porque es claro que hay temas, muchos temas, que indignan. Y hay que decirlo y hacerlo saber. Pero no se trata de eso. Se trata de convertir esas causas en un discurso y ese discurso metamorfosearlo en única verdad. Y  refregarla, restregarla e imponerla a aquellos que se supone no calzan discursivamente con la causa. Hasta destruirlos.

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