Solo resta saber cuando nos quedamos sin la Coca Codo Sinclair

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La cuestión no es nos quedaremos a o no nos quedaremos sino cuándo, expresó Carlos Villarreal, al analizar el problema de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, que enfrenta la erosión regresiva, el problema de los sedimentos y además, las propias fallas en la construcción de la central.

Hay dos riesgos que son inmensos y que no se los puede contener, el uno es el problema de los sedimentos y el otro la erosión regresiva. Si solamente tomamos las 500 mil toneladas métricas por año, “eso es el volumen de 5 porta aviones, para exponerlo de una manera gráfica”, expuso el experto al afirmar que eso evacuarlo con pala significa que algún momento el problema se desborda. Este problema es acumulativo. Ahora ya no son 10 toneladas de erosión por hectárea anual, sino que han pasado a ser 50. Las áreas que tenían una erosión moderada pasan a ser fuertes con hasta 200 toneladas métricas por hectárea por año.

El proyecto no tiene capacidad para resistir una cantidad tan enorme de sedimentos, la tendencia nos apunta a esto, aunque no es fácil decirlo, pero esa es la tendencia de lo que está pasando con el suelo en esta región.

Ahora, el fenómeno de la erosión regresiva es un proceso no habitual pero que suceden, sucedió ya en el proyecto Agoyán, recordó Villarreal. Esto es parte de la búsqueda de equilibrio geológico, le erosiones hasta cuando la propia naturaleza recupere el flujo normal de sus aguas.

En el caso de la Coca Codo podría ser hasta 2 kilómetros o 5 más arriba, “de eso no hay información” señaló Carlos Villarreal, esto puede suceder hasta terminar absorbiendo inclusive el proyecto hidroeléctrico.

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