Calles convertidas en ríos, viviendas inundadas, sumideros tapados y gente asustada fue el escenario que vivió Puyo el pasado 23 de abril, cuando soportó un fuerte aguacero.
¡Tranquilos ya vamos a culminar el proyecto macro de alcanatrillado!. El reloj marcaba las 15:45 minutos del 23 de abril del 2026, el calor de Puyo se opacó, el cielo oscurecía y a forma de ráfaga cayeron del cielo rayos y relámpagos que asustó a más de una persona. “Parece que el cielo va a caer y nos va a quemar”, decía una vecina del barrio Mexico. Todo era un preámbulo para la pertinaz lluvia que de inmediato cayó en la provincia de Pastaza.
Considerado un fenómeno natural no predecible, la lluvia que cayó ese día fue intenso que se extendió por más de dos horas, tiempo suficiente para poner a prueba el deficiente sistema de alcantarillado de Puyo.
Barrios como México, El Obrero, El Dorado y otros sufrieron los estragos, a varias viviendas había ingresado el agua, mojando algunas prendas y enseres domésticos. Las calles de la ciudad se llenaron de agua lluvia, simulando al caudal de un río. Los sumideros, el alcantarillado pluvial no fue suficiente para evacuar el agua lluvia. Los ciudadanos acogiéndose a la resignación dijeron que ventajosamente no hubo situaciones lamentables.
Con el pasar de las horas y al llegar la noche, la lluvia bajaba su intensidad, el agua de las calles iban vaciando y de a poco los ciudadanos se disponían a cuantificar los daños sufridos. Ante tales acontecimientos, desde la Empresa Pública de Agua Potable y Alcantarillado de Pastaza (EMAPAST) que preside Tania Horna, informaron a la ciudadanía que el sitio de captación de agua en río blanco y varias redes de distribución habían sido afectadas, advirtieron que la dotación de agua en la ciudad se vería disminuido. S/U.
